Si tienes algún tatuaje que quieras eliminar o simplemente bajarle el tono para luego hacer un buen cover (tapado) con algo precioso y bien hecho encima, no pongas en riesgo tu piel.
Está pensado idealmente para la eliminación de tinta negra en la piel. Además cuenta con un filtro KTP para afectar a un rango más extenso de colores, pudiendo eliminar hasta colores rojos, azules y marrones, dependiendo de su grado de intensidad.
¿Cómo funciona?
La energía del láser se focaliza en los puntos de la piel donde haya tinta y después de haber elegido una potencia y filtros adecuados se proyecta en la piel. Los pigmentos absorben la energía y estallan rompiendo la cápsula donde se encuentra la tinta. Los restos de pigmentos que hayan vuelto a quedar libres en el cuerpo serán eliminados por el sistema linfático.
Pasado un tiempo prudencial (mínimo 2 meses) repetiremos la operación con algo más de potencia. Harán falta 1 o 2 sesiones para dejar la piel preparada para volver a tatuar encima (cover up) y para una eliminación completa a partir de 3. Insistimos en que el número de sesiones variará según cada caso, por lo que no se puede garantizar un resultado por número de sesiones.
¿Deja señales? ¿Quema?
Definitivamente NO. El principio básico se basa en que el láser cosmético Ink Hunter, emite un haz de luz a una gran velocidad (5-8 nano segundos), con lo que no hay tiempo a que la piel absorba suficiente energía para quemarse. Por ejemplo es como si pasáramos la llama de un mechero por debajo de la mano rápidamente, en caso de hacerlo más lentamente nos quemaríamos.
¿En cuántas sesiones puedo quitar un tatuaje?
Siempre dependerá de la densidad de la tinta, antigüedad del tatuaje, profundidad donde se halla el pigmento y del tipo color. Cabe remarcar que en colores como el amarillo o el verde el número de repeticiones puede alargarse mucho más y no podremos obtener unos resultados óptimos.