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antoniom
27/02/2018
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Acero quirúrgico de los piercings

Actualmente, el piercing es una de las formas de modificación corporal más presentes a nivel global. Su origen se remonta a varios miles de años atrás. No obstante, la concepción del piercing ha cambiado de forma significativa a lo largo de la historia. Nuestros antepasados utilizan este tipo de perforaciones y joyas como un símbolo de estatus, y en ocasiones como un símbolo sagrado; hoy en día, en cambio, el piercing tiene un sentido puramente estético.

Acero quirúrgico, el material más utilizado en el piercing

A la hora de realizar un piercing, una de las decisiones más importantes tiene que ver con el material de la joya. Hasta hace no demasiados años, el titanio era el material más utilizado por parte de piercers de todo el mundo. No obstante, a día de hoy el acero quirúrgico le ha ganado muchísimo terreno gracias al amplio abanico de ventajas que ofrece. Uno de sus beneficios más conocidos es que permite el proceso de micropulido, evitando así que la joya desprenda partículas de níquel que pueden infectar la perforación.

¿Qué dice la legislación de la Unión Europea respecto al níquel?

En relación al níquel, prácticamente todos los elementos que utilizamos en nuestra vida diaria contienen trazas de este material. Claro que no es lo mismo que un determinado elemento contenga simplemente algunas trazas de níquel, que tenga una alta concentración del mismo.

Pus bien, el acero quirúrgico libera un porcentaje de níquel mínimo, de forma que está aprobado por la UE para poder ser utilizado en perforaciones; se trata de un tipo de acero que reduce a cero el riesgo de alergias.

En España se aplica la normativa de la Unión Europea, la cual señala una cantidad máxima de níquel que puede ser liberada. En cuanto al piercing, la normativa es muy estricta ya que las joyas están en contacto directo con la piel.

¿Qué ventajas y desventajas ofrece el acero quirúrgico?

A continuación vamos a señalar cuáles son las principales ventajas y desventajas de este material.

Ventajas

  • Desde el punto de vista económico, el acero quirúrgico es muchísimo más barato que el titanio. Además, su superficie es más lisa, sin ningún tipo de irregularidad. Esto permite que el piercing quede muchísimo más fino y elegante.
  • En cuanto a la higiene, el acero quirúrgico es un material que se puede esterilizar. Esto es algo que no sucede con otros, como por ejemplo el acrílico.
  • Respecto a la estética, este material presenta una gran ventaja: no se puede decolorar. Los piercing de titanio, con el paso del tiempo y debido a la exposición con el sol, poco a poco van perdiendo su color. Pero esto es algo que no sucede con las joyas de acero quirúrgico. Si en algún momento presentan un aspecto apagado, simplemente hay que limpiarlas para que recuperen su color original.
  • El acero quirúrgico se puede revestir con otros materiales como el titanio o el oro, lo cual ofrece un amplio abanico de posibilidades en cuanto al diseño.

Desventajas

Claro que este material también presenta algunas desventajas que merece la pena tener en cuenta.

  • Al tratarse de un metal, puede mantener el frío. Por lo tanto, el piercing de acero quirúrgico puede resultar un tanto incómodo en los días en los que haga muchísimo frío.
  • Actualmente, el piercing en la lengua es una de las decoraciones más populares, sobre todo entre el público femenino. No obstante, si se escoge una joya de acero quirúrgico, hay un cierto riesgo de que se fracturen los dientes.
  • Respecto a su peso, lo cierto es que las joyas fabricadas con este material pesan un poco más que las de titanio.

Piercing de acero quirúrgico y limpieza

Tal y como hemos señalado, los piercings elaborados con este material tienen muchísimas menos posibilidades de infectarse. Claro que esto no significa que no haya que prestar una adecuada limpieza y cuidado a la perforación.

A la hora de limpiar el piercing, lo primero y más importante es lavarse muy bien las manos para eliminar cualquier rastro de suciedad presente en las mismas. A continuación, se aplica agua en la zona de la perforación y se aplica suero fisiológico sobre la misma, en abundancia. Y, por último, se seca muy bien la zona con una gasa esterilizada para que no quede ni rastro de humedad.

Como puedes ver, es un procedimiento muy sencillo, pero al que hay que prestar la máxima atención.

Si estás pensando en hacerte un piercing, ya sea en el rostro o en alguna zona del cuerpo, el acero quirúrgico es el mejor material de todos por las ventajas que hemos señalado, sobre todo en lo relativo a la higiene.

 

 

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