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antoniom
11/02/2018
Blog de Rotulación a mano No hay comentarios

¿Cómo se hacen los grabados en cristal?

Los grabados en cristal son bien conocidos por todos nosotros. Las opciones que existen en la actualidad son muchísimas; desde decorar una copa o un vaso por ejemplo hasta plasmar un dibujo en tres dimensiones dentro de un cubo de cristal como elemento decorativo. Claro que merece la pena preguntarse cómo es posible hacer esto. Pues bien, las técnicas que se utilizan son el láser y el TPA; ambas utilizan láseres de baja potencia y el principio de incertidumbre de Heisenberg para realizar los grabados en cristal.

Material

Lo primero y más importante de todo a la hora de hacer grabados en cristal es contar con el material adecuado. En este caso, es necesario que el cristal sea fotosensible; es decir, que cambie de propiedades cuando recibe una determinada luz.

Técnica TPA

La técnica tradicional para realizar los grabados en cristal se conoce como SPA. Cuando un determinado fotón llega con un nivel de energía igual o mayor al salto entre estados permitidos, se produce lo que se conoce como absorción del fotón; es decir, se sube un electrón de un estado permitido a otro y así el material cambia de color. Así, con la técnica SPA es necesario que los fotones tengan como mínimo la energía del gap prohibido.

La técnica TPA supone un gran salto cualitativo porque la energía se reduce en un 50%, lo cual supone un gran avance. Así, la persona encargada de realizar el grabado en el cristal puede desarrollar su tarea con una mayor precisión, pudiendo alcanzar incluso el grosor de un pelo humano. Por lo tanto, el láser requiere de menos energía y, además, permite tener un mayor control tanto sobre el movimiento como sobre los detalles en el grabado.

Funcionamiento del TPA

Tal y como hemos señalado, en el SPA el electrón pasa de forma directa de un estado permitido a otro de mayor energía. En el caso del TPA, el movimiento del electrón se realiza en dos pasos.

Para que el TPA funcione correctamente es indispensable que los fotones lleguen muy cercanos unos de otros; así, en un breve transcurso de tiempo el electrón no puede bajar al nivel permitido. Para ello es necesario contar con pulsos con separaciones de femtosegundos; así, el primer fotón puede enviar al electrón a un nivel prohibido dentro del gap y antes de que vuelva a su estado inicial, llegue un segundo fotón que lo propulse hacia el estado superior.

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