Piercings en el pezón

El piercing en el pezón es uno de los más populares en la actualidad, tanto entre hombres como entre mujeres. Se trata de una de las perforaciones más dolorosas de todas, pero también una de las más sexys y atractivas.

Generalmente, este tipo de piercing es uno de los que más dudas y cuestiones genera, sobre todo en lo relacionado con el dolor y los cuidados. Pues bien, a continuación te contamos todo lo que debes saber sobre una perforación en el pezón.

Historia

Se cree que el piercing en el pezón nación en la Antigua Roma. En aquel entonces, los miembros de la guardia del César llevaban este tipo de joyas para demostrar su virilidad y coraje.

Posteriormente, en la época victoriana, las damas de la alta sociedad apostaban por el piercing en los pezones para realzar el volumen de sus pechos.

Actualmente, es uno de los piercing preferidos por muchísimas celebrities en todo el mundo.

¿Cómo se realiza?

El procedimiento no difiere demasiado del que se realiza en otras zonas corporales. El profesional utiliza lo que se conoce como aguja hueca, exactamente la misma que se utiliza para realizar perforaciones en otras zonas como la nariz; dicha aguja, además de realizar la perforación, también sirve para colocar la joya en el pezón.

Algunos profesionales optan por utilizar una pinza de punta plana para sujetar el pezón; otros en cambio lo sujetan directamente con los dedos. Esto depende básicamente de las características del propio pezón, así como de la habilidad del profesional en cuestión.

En realidad se trata de un proceso bastante sencillo que no lleva más de unos pocos minutos. Los pasos son muy pocos. En primer lugar se selecciona la zona en la que se va a realizar la perforación y la altura a la que va a quedar la joya. A continuación se atraviesa el pezón con la aguja guía y se coloca la joya. Y, por último, se saca la aguja y se cierra el piercing por el lado opuesto.

¿Duele?

La realidad es que el piercing en el pezón es uno de los más dolorosos que existe ya que es una de las zonas más sensibles del cuerpo. Algunos profesionales optan por utilizar algún tipo de anestésico en forma de spray para adormecer un poco la zona. No obstante, no existe ningún método que elimine el dolor completamente.

Claro que también hay que tener en cuenta el nivel de aprensión de cada persona, así como del estado en el que acuda a hacerse el piercing. A veces los nervios son inevitables, pero generan tensión, y esto deriva en una mayor sensación de dolor.

Merece la pena destacar que el piercing en el pezón apenas lleva unos minutos. Por lo tanto, el dolor es muy intenso, aunque breve.

Si tienes en mente hacerte un piercing en el pezón, nuestro consejo es que valores muy bien qué grado de dolor eres capaz de asimilar. Si nunca te has realizado una perforación, quizá no sea la mejor opción para una primera vez; hay otras zonas del cuerpo como la oreja o el labio en las que hacerse un piercing duele muchísimo menos que en el pezón.

Cuidados del piercing en el pezón

Si te has animado con este piercing, una vez realizada la perforación, comienza el proceso de cuidado, el cual es muy importante para evitar una posible infección. Aunque hayan transcurrido unos días y veas que tu piercing tiene un aspecto fabuloso, es esencial que continúes con los cuidados indicados por el piercer.

El proceso de limpieza y cuidado de este tipo de piercing es el siguiente. En primer lugar debes mover la joya hasta cada uno de sus dos extremos. A continuación, sujeta por cada uno de los extremos y gira la joya un par de veces. Y, por último, limpia cada lateral con un bastoncillo empapado en suero fisiológico.

Riesgos del piercing en el pezón

Uno de los principales riesgos de este tipo de piercing es la formación de queloides; no obstante, se da en contadas ocasiones, no es en absoluto habitual. Se conocen como queloides a los pequeños bultos que aparecen cuando cicatrizan las perforaciones. El problema llega cuando el piercing ha cicatrizado por completo pero sin embargo los queloides no han desaparecido; pues bien, en este caso puede dar lugar a una mastitis.

Es algo que sucede en muy raras ocasiones, pero merece la pena tenerlo en cuenta. Si una vez realizado el piercing tienes cualquier tipo de síntoma que indique una posible infección, como por ejemplo enrojecimiento, hinchazón o fiebre, es importante que acudas al médico.

Piercing en el pezón y lactancia

Una de las cuestiones más habituales entre las mujeres que tienen un piercing en el pezón es si éste puede afectar de alguna manera a la lactancia materna. Pues bien, lo recomendable es retirar la joya antes de amamantar; de esta manera, no hay ningún tipo de problema.

Claro que si el piercing se ha realizado incorrectamente o la cicatrización no ha sido buena, esto puede dar lugar a conductos bloqueados. Por lo tanto, es muy importante escoger un sitio de confianza y calidad para hacer este tipo de piercing.