Contrabajo

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El contrabajo es un instrumento musical de cuerda frotada. La versión más popular de todas tiene un total de cuatro cuerdas. En cuanto al músico que toca el contrabajo, recibe el nombre de contrabajista.

Se trata del segundo instrumento cordófono más grande que existe, razón por la cual su interpretación en ocasiones resulta un tanto complicada. Por delante de él solo se encuentra el octabajo, que genera sonidos dos octavas más graves.

Tiene una tesitura grave, por lo que hasta el Siglo XX el contrabajo no fue utilizado como solista. El sonido se genera a través de la vibración de las cuerdas cuando son frotadas por un arco. En ocasiones también se puede producir pulsándolas con las yemas de los dedos, del mismo modo que con el bajo eléctrico. Se toca con el instrumento apoyado en el suelo, del mismo modo que el violonchelo.

Historia del contrabajo

El origen del contrabajo se remonta al Siglo XVI. Por aquel entonces existía un instrumento denominado violone. Las diferentes investigaciones que se han llevado a cabo apuntan a que deriva de él. No obstante, no fue hasta el Siglo XVII cuando adoptó tanto la forma como las características del contrabajo tal y como lo conocemos hoy en día.

También fue durante ese Siglo cuando se incorporó de manera definitiva a la orquesta, aunque con un papel secundario. Su función era simplemente la de reforzar la parte del violonchelo.

Las dificultades en la interpretación debido a su gran tamaño hicieron que este instrumento tuviese una cada ve menor presencia en los escenarios. Aún así, a finales del Siglo XVIII y durante todo el Siglo XIX algunos compositores le dieron una oportunidad al contrabajo, de modo que se ganó el respeto tanto de músicos como del público.

El verdadero auge del contrabajo llegó en la segunda mitad del Siglo XX gracias al apogeo del jazz. Surgieron nuevas técnicas interpretativas y este instrumento fue tomando una cada vez mayor popularidad en todo el mundo.

Cuerdas y afinación

El instrumento tiene un total de cuatro cuerdas. Está afinado por cuartas ascendentes en vez de quintas como el violín. Esto hace que el contrabajo tenga un toque distinto tanto en lo relativo al funcionamiento como al sonido. Por lo tanto, a afinación del contrabajo es de la primera a la cuarta cuerda: Sol, Re, La y Mi.

Debido a su gran tamaño, las cuerdas tienen mucha longitud y grosor ya que deben ser capaces de soportar la tensión necesaria para sonar en su tesitura. Además, son cuerdas entorchadas que se hacen sonar por la vibración del arco al frotarlas. Es por ello que es un instrumento de cuerda frotada.

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