Piercing medusa

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Se conoce como piercing medusa a la perforación del surco nasolabial, la hendidura que se encuentra justo encima del labio superior y debajo de la nariz. Se trata de uno de los tipos de piercing más atractivos que existen. Así, cada vez son más las personas que apuestan por él, tanto hombres como mujeres.

Si estás animado a hacerte un piercing de este tipo, debes saber que existen dos modalidades. Por un lado, la medusa vertical; consiste en una barra curva que crea un efecto muy sexy; la joya se ve tanto por encima del labio superior como por debajo, creando un aspecto simétrico.

Y, por otro lado, la medusa doble; una segunda perforación en el surco nasolabial, de forma paralela al piercing medusa habitual. Una tendencia en auge es la de colocar una misma joya de diferentes tamaños en ambas perforaciones.

¿Qué significa el piercing medusa?

La palabra medusa procede de la mitología griega; se refiere a una mujer muy peligrosa cuyo cabello está formado por un conjunto de serpientes. Tiene un poder muy malvado, y es que es capaz de transformar en piedra a todo aquel que le mira en los ojos. Murió en manos de Perseo, hijo de Zeus y Dánae.

La relación entre este piercing y esta leyenda radica en que Medusa era una mujer muy atractiva, a la que era imposible no mirar; máximo símbolo de la feminidad. Este piercing está ubicado justo encima del labio, generando así la ilusión óptica de que los labios son muchísimo más voluminosos y sexys.

¿Cómo se hace un piercing medusa?

Si quieres hacerte un piercing en el surco nasolabial, seguro que te interesa saber cómo se realiza la perforación. Te lo explicamos paso a paso.

El primer paso es desinfectar la zona para minimizar los riesgos de una posible infección tras la perforación. En primer lugar el piercer desinfecta la zona que queda entre el labio superior y la nariz con jabón antiséptico. Y, a continuación, desinfecta la parte que está dentro de la boca; para ello se utiliza un enjuague oral antimicrobiano.

Una vez realizada la desinfección, el piercer atraviesa con una aguja hueca de 14 o 16 gramos y a continuación coloca la joya en el hueco de la aguja; por último, se pasa la joya por el agujero al mismo tiempo que va retirando poco a poco la aguja.

Una de las grandes preguntas entre aquellos que van a hacerse un piercing es si duele o no. Pues bien, en relación al piercing medusa, merece la pena tener en cuenta que la zona del labio superior tiene muchísimas terminaciones nerviosas. Por lo tanto, el dolor es intenso, aunque breve; no dura más de unos pocos segundos.

Cuidados y cicatrización

Una vez realizada la perforación, durante los primeros días es habitual sentir una ligera molestia al comer. Para minimizar esta sensación lo mejor es comer despacio y evitar alimentos y bebidas muy fríos o muy calientes.

El piercing medusa tarda en torno a siete semanas en completar su proceso de curación si todo va bien. Todas las perforaciones que se realizan en la boca merecen un cuidado muy especial; en la boca se acumulan muchísimos microorganismos y bacterias que hay que evitar afecten de alguna manera a la perforación.

Es esencial mantener una buena higiene oral, lo cual pasa por cepillarse los dientes después de cada comida. Para finalizar el proceso de limpieza, utiliza un enjuague bucal sin alcohol.

Además, es muy importante que el piercing entre en contacto con cualquier tipo de crema o de producto cosmético hasta que no esté completamente curado.

¿Qué riesgos existen?

Otra de las cuestiones más frecuentes en relación al piercing medusa tiene que ver con los riesgos existentes. Pues bien, en el medio o largo plazo puede darse el caso de que la joya roce la encía; esto hace que la encía retroceda, pudiendo ocasionar el movimiento del diente.

Además, si la joya roza el diente, puede ocasionar daños en el esmalte a largo plazo.

Por supuesto, al igual que sucede con el resto de piercings, el riesgo de infección siempre está ahí. Si sientes la zona inflamada, enrojecida o con secreción de pus, es importante que acudas al médico.