Vinilo

El disco de vinilo o disco gramofónico es un método de almacenamiento de sonido analógico fabricado con policloruro de vinilo (PVC). El disco de PVC se estría en forma de espiral modulada.
Los discos de vinilo sustituyeron al cilindro fonográfico y fueron fundamentales para la reproducción de música hasta finales del siglo XX. La llegada del disco compacto o CD en la década de 1980 hizo que el disco gramofónico perdiese popularidad, aunque siguió editándose durante los primeros años de la década de 1990.
Curiosamente, en el año 2010 los discos de vinilo recuperaron gran parte de su fama gracias a los DJ y a los audiófilos. De hecho, en dicho momento la venta de vinilos alcanzó cifras espectaculares (especialmente en EEUU).
Como bien saben estos DJ y audiófilos, los discos de vinilo se clasifican según su diámetro en pulgadas y según su velocidad angular en RPM (revoluciones por minuto). Atendiendo a su diámetro, los vinilos pueden ser de 12’’, 10’’ o 7’’; atendiendo a su velocidad angular, los discos de vinilo pueden ser de 16 ⅔, 33 ⅓, 45 y 78 RPM (siendo los formatos más usados los de 33 y 45 RPM).

Los orígenes del disco de vinilo

Un hito fundamental para el desarrollo del disco gramofónico o de vinilo fue la creación del fonográfo en el año 1878 por parte de Thomas Edison. Este fonógrafo prometió desde su creación ser capaz de grabar y reproducir sonido.
Se dice que Thomas Edison intentó grabar sonido por primera vez utilizando una cinta de papel impregnada con cera. Su idea era crear un repetidor telefónico similar al repetidor telegráfico en el que él mismo había estado trabajando. Lo cierto es que las notas de Edison no demuestran que el empresario e inventor fuese capaz de reproducir ningún sonido hasta que inició sus experimentos utilizando lámina de estaño como material para grabar. En este caso, la lámina se envolvía en torno a un cilindro metálico surcado. Una aguja que vibraba por el sonido hacía trazos en la lámina mientras el cilindro rotaba.
Con los años, Edison consiguió mejorar su fonógrafo empleando un cilindro hueco de cera en lugar de una lámina. Al parecer, este cilindro hueco de cera ofrecía un sonido mejor.
El inventor germano-estadounidense Emile Berliner quiso dejar atrás los cilindros y desarrolló los discos cortados lateralmente. Sus primeros discos eran de 13 cm de diámetro (5”) y se reproducían gracias a una máquina impulsada manualmente. En un principio se consideró que los discos de Berliner tenían una calidad de reproducción peor que la de los cilindros de cera pero, poco a poco, sus características mejoraron. En el año 1901, por ejemplo, se introdujeron los discos de 10’’, válidos para reproducir más de tres minutos de sonido. Dos años después llegaron los discos de 12’’, que reproducían más de cuatro minutos de grabación.
Mientras Berliner y su nuevo equipo expandían con éxito su disco gramofónico, Edison insistió en el formato cilíndrico, creando el cilindro de Amberol en el año 1909. El cilindro de Amberol soportaba un tiempo máximo de reproducción de 4 minutos y medio (a 160 RPM). A pesar de todo, en la década de 1910 los discos de Berliner ganaron el pulso a los cilindros de Edison.
Durante el año 1919, con las patentes para la manufactura de los discos cortados lateralmente ya expiradas, fueron muchas las empresas que pasaron a producirlos.

Las velocidades

En el año 1894 Berliner solo desarrollaba discos de un solo lado de 7’’ con un estándar de en torno a 70 RPM. Sin embargo, a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX también se produjeron otras muchas grabaciones en un amplio abanico de velocidades que iban desde las 60 hasta las 130 RPM. En el año 1925, en cambio, se estandarizó la velocidad de los discos en un valor de 78 RPM.
Años después llegaron los discos de vinilo de 33 ⅓ RPM y los de 45 RPM (los formatos más utilizados). Los LP microsurco de 33 ⅓ RPM y los sencillos de 45 RPM son discos hechos de plástico vinílico flexible y muy difíciles de destruir. No obstante, estos discos de vinilo son más fáciles de rayar que los anteriores discos de 78 RPM.

La llegada del disco compacto

La aparición del disco compacto durante los últimos años de la década de 1980 cambió las preferencias de algunos audiófilos. Muchos de ellos todavía defienden que los discos de vinilo disponen de una calidad de reproducción excelente en grabaciones analógicas. Sin embargo, una gran cantidad de audiófilos protestan al mismo tiempo por su ruido superficial, errores de rastreo, variaciones de tono y la sensibilidad de su manipulación y manejo.
Algunas personas sostienen que los discos de vinilo soportan frecuencias más elevadas que los discos compactos. Mientras el CD responde a frecuencias de entre 20 Hz y 22 KHz, el disco de vinilo alcanza frecuencias de hasta 30 KHz. El sistema auditivo promedio de una persona percibe frecuencias de entre 20 Hz y 20 KHz.
Con respecto a los discos compactos, los problemas que presentaron las primeras grabaciones digitales se resolvieron al poco tiempo con la aparición de filtros antialiasing y de sistemas de sobremuestreo.

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