Martha Cooper

Martha Cooper es una fotoperiodista americana muy admirada y respetada por writers de todo el mundo. Esta mujer de aproximadamente 70 años y todavía en activo cumplió un papel fundamental en la expansión y el reconocimiento de la cultura hip-hop cuando ésta comenzó a florecer en el Nueva York de los 70.
Precisamente en la década de 1970, Cooper empezó a trabajar para el periódico New York Post, por lo que la cámara fotográfica pasó a convertirse en una prolongación de su cuerpo. Así es que, tras cada jornada laboral, en su camino de vuelta a casa, Cooper aprovechó cada trayecto para retratar esa nueva cultura hip-hop que comenzaba a bullir en las calles de Nueva York. Primero centró su mirada en las pequeñas y firmes comunidades que creaban los niños de su barrio. Luego, tras conocer al adolescente Edwin Serrano, pasó a interesarse por el graffiti y el significado que este tenía para jóvenes como Edwin y el resto del vecindario.
Cooper entendió muy pronto el graffiti como un arte y se ganó el respeto y la amistad de conocidos writers. De hecho, el vínculo que estrechó con el graffitero king de aquella época, Dondi, fue crucial para su carrera fotoperiodística. Este writer permitió que la fotógrafa lo acompañase mientras él pintaba su tag en diferentes superficies, dejándola verdaderamente impresionada y con ganas de seguir profundizando en lo que entendía como una subcultura de la ciudad de Nueva York.
Durante algo más de una década, Martha Cooper almacenó un gran número de fotografías sobre la escena neoyorkina del graffiti. En 1984 publicó dichas imágenes en el libro ‘Subway Art’, una obra que elaboró junto al también fotógrafo de la cultura hip-hop Henry Chalfant y que hoy es considerada la gran biblia de todo buen writer o admirador del graffiti.
En las fotografías de Cooper vemos a niños de diferentes etnias disfrutando de las calles de Nueva York, vemos a jóvenes writers pintando vagones de tren, vemos a niños y adolescentes rodeados de grandes radiocasetes y espráis, vemos a los primeros b-boys… Incluso vemos alguna patrulla de policía vigilando el interior de los vagones de metro de Nueva York (decorados, ya en los 70, con una ingente cantidad de tags).

Datos de su biografía

Martha Cooper nació en la ciudad estadounidense de Baltimore rodeada de carretes y cámaras. Su padre regentaba un establecimiento de fotografía, por lo que la fotoperiodista realizó sus primeras fotos a la edad de tres años. Tras obtener su graduado en Educación Secundaria, decidió cursar Estudios de Arte en el centro Grinnell College (en Iowa) y después obtuvo un postgrado en Antropología en la Universidad de Oxford.
En la década de los 60, Cooper trabajó como becaria de fotografía para la revista National Geographic. En los 70, el periódico New York Post la contrató como fotoperiodista y fue precisamente en Nueva York donde la creatividad de Cooper experimentó un auténtico estallido. Aunque Cooper defendía que su técnica era modesta, sí reconocía que le apasionaba la fotografía documental, por lo que a menudo buscaba escenas que mereciesen ser fotografiadas. En una ciudad tan vibrante como Nueva York, que empezaba a iniciarse en el breaking o el graffiti, la de Baltimore encontraba a menudo situaciones y momentos que merecían ser retratados por su cámara. De esta manera, Martha Cooper se convirtió en escaparate y altavoz de una nueva cultura urbana.
Al libro que publicó en 1984 junto al fotoperiodista Henry Chalfant (‘Subway Art’), siguieron otros muchos: ‘Hip Hop Files: Photographs 1979-1984’ (2004), ‘Street Play.’ (2005), ‘Tag Town’ (2007), etcétera.
Actualmente, Cooper trabaja como directora de fotografía en City Lore, el centro de Nueva York dedicado a la cultura folclórica urbana. Aunque vive en Manhattan, sigue en contacto con su tierra natal, Baltimore, donde ha realizado también un importante proyecto fotográfico (centrado concretamente en Sowebo, un barrio del sudoeste de la ciudad).

Otras curiosidades en torno a la fotoperiodista

La mirada de antropóloga y fotógrafa de Martha Cooper se vio fortalecida gracias a muchas de sus experiencias vitales y viajes. Se dice que la fotoperiodista se inició en la fotografía artística en Japón, donde convirtió a tatuajes de diferentes estilos y vistosidades en protagonistas de sus imágenes. Cooper viajó al país nipón en la década de los 70 y, en el año 2012, publicó un libro con fotografías de esta visita: ‘Tokyo Tattoo 1970’.
Otro de los viajes que suelen destacarse en la trayectoria de Martha Cooper es el que realizó desde Bangkok (Tailandia) a Londres (Reino Unido) en motocicleta. En Tailandia, la americana impartió clases de inglés a a través del programa de voluntariado estadounidense Peace Corps.
Sin duda, la fotoperiodista se mostró siempre muy entusiasmada por conocer y retratar a gente de diferentes culturas y lugares: de hecho, una de sus experiencias profesionales y vitales más comentadas es precisamente su viaje en la década de los 80 a Belice, un país de América Central con una gran tradición maya. En Belice, Cooper no solo hizo un retrato de sus ciudadanos sino que fotografió restos de la cultura maya de gran valor arqueológico en lugares como Nohmul o Cuello.