Buff

Tren Holandes buffed de graffiti
Los graffiteros han explotado su creatividad incluso para ponerles un nombre a todos aquellos que persiguen sus tags en vagones de tren y metro. Los treneros, como se les conoce en el mundillo, llaman buff a los miembros de las instituciones públicas que trabajan para eliminar sus graffitis.
De hecho, según los medios de comunicación, el Gobierno de España (concretamente el Ministerio de Fomento) destina una partida de alrededor de 10 millones de euros para el cuidado de los vagones, lo que incluiría la eliminación de tags y pintadas (entendidas como vandalismo).

El buff y las multas desproporcionadas

En Madrid, también el Consorcio Regional de Transportes lleva a cabo un importante papel como buff, guardando en torno a un millón de euros para borrar graffitis.
Este asunto del buff despierta todo tipo de sospechas entre los graffiteros. Muchos encuentran intereses de lo más oscuros en las multas impuestas a los que pintan vagones. Según estas sanciones, los daños a convoyes llegan a sobrepasar los 200.000 euros, como cuenta el trenero Kirax en este reportaje de El Mundo.

Eliminar un graffiti por 45 euros

Contradiciendo a las instituciones y a los buff, Kirax explicó al periódico que para borrar un graffiti que afecta, por ejemplo, a la mitad de un vagón, tan solo se necesitaría una garrafa de un producto químico llamado Marstrip-R y cuyo precio ronda los 45 euros. El de Madrid hizo una prueba para los periodistas del medio utilizando también agua y accesorios como pulverizadores o cepillos, disponibles a bajo precio en cualquier bazar o supermercado.
Los graffiteros denuncian que detrás del buff hay intereses económicos (Kirax llega a hablar en el reportaje de fraude a las aseguradoras) y la voluntad de desprestigiar a los autores de los tags, a quien siempre tratan como delincuentes.
Este fenómeno no es exclusivo de España; en Reino Unido, por ejemplo, aparece a menudo algún concejal o trabajador público que se empeña en borrar las obras de uno de los máximos exponentes del arte urbano en todo el mundo: Banksy. En algunos casos, el buff ni siquiera es mínimamente selectivo. Y si algunas personas insisten en que el verdadero arte está en las galerías o museos y no lo encuentran en los graffitis del famosísimo Banksy, no cuesta mucho imaginar lo perseguidos que son otros graffiteros poco o nada conocidos a lo ancho y largo del planeta, sea cual sea su calidad como artista.

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